El freno en la actividad económica argentina se profundizó en marzo, con estrepitosos desplomes en dos de sus pilares fundamentales: la industria y la construcción. Según datos oficiales del INDEC, la producción fabril se desplomó 21,2% interanual, mientras que el sector de la construcción se hundió aún más, con un derrumbe del 42,2%.

Todas las ramas industriales arrojaron números rojos. Las mayores contracciones se registraron en maquinaria y equipo (-37,9%), minerales no metálicos (-35,8%), metálicas básicas (-34%) y automotriz (-25,2%). La industria alimenticia, de mayor incidencia, también cayó con fuerza (-14,2%). De esta forma, el primer trimestre cerró con una baja del 14,8% para la actividad manufacturera.

El panorama fue igualmente desolador en la construcción. Ningún insumo relevado logró cifras positivas, con desplomes superiores al 50% en asfalto (-69,2%), hierro redondo (-54,3%) y placas de yeso (-53,8%). La superficie autorizada para nuevas obras disminuyó 12,1%, mientras que la mano de obra formal del rubro se contrajo 11,6%.

«La crisis económica arrasa con fuerza todos los sectores», alertaron desde el INDEC. Las perspectivas también son oscuras, ya que se necesita reactivar salarios y mejorar la competitividad exportadora para dinamizar la producción.

Las causas de este duro revés se atribuyen a la eliminación del financiamiento público a la obra privada y la parálisis de nuevos proyectos inmobiliarios por falta de demanda. «Si se observa algún repunte, será recién a fin de año», vaticinaron empresarios consultados.