El ministro de Defensa de Israel, Yoav Gallant, anunció que el Ejército está planeando una ofensiva «a fondo» en la ciudad de Rafah, en el sur de Gaza, a pesar de las advertencias de la comunidad internacional. Esta declaración ha generado preocupación por la seguridad de los cientos de miles de palestinos que buscan refugio en la zona. El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, instó a Israel a centrarse en un alto el fuego y a proteger a los civiles, mientras que Egipto advirtió que una operación en Rafah podría afectar las relaciones diplomáticas entre ambos países.

Se estima que más de 1.4 millones de palestinos están hacinados en Rafah, la mayoría de ellos desplazados por los combates en otras partes de Gaza. Ante este escenario, Israel ha asegurado que está planeando minuciosamente la operación y que primero elaborará un plan para evacuar a los civiles. Sin embargo, las agencias de ayuda internacional y los palestinos afirman que no hay un lugar seguro al que puedan ir, ya que Israel también ha atacado zonas donde les habían indicado buscar refugio.

Durante los cinco meses de la operación lanzada por Israel sobre Gaza, las Fuerzas de Defensa han infligido grandes pérdidas a Hamas. Ahora, consideran que Rafah es el próximo centro de gravedad terrorista que planean atacar. Mientras tanto, las negociaciones sobre un alto el fuego en Gaza parecen haberse estancado, con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, rechazando la propuesta de Estados Unidos para la creación de un Estado palestino. A pesar de las advertencias internacionales, Israel sigue adelante con su plan de ofensiva en Rafah.