En Ecuador, la crisis de orden público se ha intensificado, y recientemente, un grupo de hombres armados y encapuchados irrumpió en un canal de televisión, amenazando a periodistas y presentadores en vivo. Ante esta situación, el presidente Daniel Noboa declaró el estado de excepción y anunció que el país enfrenta un «conflicto armado interno». En respuesta, el ejército recibió órdenes de neutralizar a más de 20 bandas criminales que el gobierno considera «organizaciones terroristas» de carácter trasnacional. Estas bandas luchan por el control de las lucrativas rutas del narcotráfico en Ecuador.

Una particularidad de esta lucha territorial es que se lleva a cabo desde las cárceles del país. Las autoridades y organismos internacionales han señalado la corrupción y el autogobierno dentro de las prisiones ecuatorianas. Esta situación se vio agravada por una masacre en la cárcel regional de Guayas en 2021, donde 79 presos fueron decapitados. Según Insight Crime, Ecuador se ha convertido en la «autopista de la cocaína hacia Estados Unidos y Europa», lo que ha llevado a un aumento significativo de la violencia y los índices de criminalidad en el país.

Entre las bandas mencionadas por el presidente Noboa se encuentran los Choneros, Tiguerones, Lobos y Lagartos, así como otras organizaciones como Águilas, ÁguilasKiller, Ak47, Caballeros Oscuros, ChoneKiller, Covicheros, y más. Estas bandas han convertido las cárceles en sus cuarteles generales y controlan el negocio del narcotráfico en Ecuador. Según estimaciones, estas organizaciones obtienen ganancias anuales de alrededor de 120 millones de dólares a través de operaciones ilegales desde las prisiones.