La violencia narco en Ecuador ha alcanzado un nivel crítico en los últimos días, dejando al recientemente electo presidente Daniel Noboa frente a una grave crisis de seguridad. Todo comenzó el domingo 7 de enero cuando se confirmó la fuga de Adolfo Macías Villamar, líder de Los Choneros, quien se encontraba cumpliendo una condena de 34 años de cárcel. Esta fuga desencadenó una serie de incidentes en varias prisiones del país, con oficiales secuestrados por los reos y amenazas hacia el gobierno. A esto se sumó la fuga de otro cabecilla criminal, Fabricio Colón Pico, líder de Los Lobos, quien había sido detenido por intento de asesinato. Ante esta situación, el presidente Noboa declaró el estado de excepción y ordenó al ejército neutralizar a las bandas armadas.
En medio de la ola de violencia, el presidente Noboa se pronunció diciendo que «se acabó el tiempo en el que los condenados por narcotráfico, sicariato y crimen organizado le dictaban al Gobierno qué hacer». Sin embargo, la situación empeoró y se registraron más actos de violencia en diferentes ciudades del país, incluyendo la toma de un canal de televisión y la incursión de hombres armados en una universidad. Ante esto, el presidente declaró la existencia de un conflicto armado interno y pidió a las Fuerzas Armadas que ejecuten operaciones militares para neutralizar a los grupos criminales identificados.
En la Universidad de Guayaquil, Ecuador, se registraron graves incidentes con hombres armados luego de la toma de rehenes en un canal de televisión. Imágenes en redes sociales mostraron corridas en el campus y estudiantes y docentes buscando refugio en las aulas. Ante estos hechos, el ministerio de Educación de Ecuador dispuso la modalidad de clases «no presenciales» en todo el Sistema Educativo Nacional. La Universidad de Guayaquil suspendió todas las actividades en sus instalaciones y otras instituciones del Estado se encuentran en alerta. Además, se reportó la presunta fuga de un capo del narcotráfico y del crimen organizado y una serie de actos violentos en diferentes provincias del país.
El gobierno ecuatoriano se encuentra trabajando contrarreloj para restablecer la paz y asegurar la recuperación de un estado de paz. La ministra del Interior, Mónica Palencia, afirmó que las cárceles son el centro de atención específico en este momento. El país se encuentra en una situación de emergencia y el presidente ha dejado claro que no se negociará con terroristas. La situación es preocupante y requiere de acciones inmediatas para frenar la ola de violencia narco que azota a Ecuador.
