Según los datos preliminares del Censo 2023 en Uruguay, la población del país ha experimentado un estancamiento, con un crecimiento del 1% en los últimos 12 años. Este escaso aumento se atribuye principalmente a la llegada de inmigrantes, con casi 62.000 personas provenientes de otros países instalándose en Uruguay. La baja tasa de natalidad y el envejecimiento de la población son factores que contribuyen a esta situación preocupante. Aunque algunos expertos descartan los pronósticos alarmistas sobre la eventual extinción de los uruguayos, reconocen que es necesario adaptarse a este contexto demográfico y centrar los esfuerzos en el bienestar de la población.
En Uruguay, los datos revelan que los nacimientos han disminuido considerablemente en los últimos años. En 2011, se esperaba que para 2022 hubiera unos 44.000 nacimientos, pero solo se registraron alrededor de 32.000. La caída en la tasa de fecundidad es un fenómeno global que ha afectado a Uruguay desde 1985, y se ha acentuado a partir de 2016. Factores como la planificación familiar, políticas públicas y el acceso a métodos anticonceptivos han contribuido a esta disminución. Además, se menciona que el descenso de la fecundidad es más notable en mujeres menores de 25 años.
El envejecimiento de la población también es un problema importante en Uruguay, con un aumento significativo en la edad media de los uruguayos en los últimos años. En 2004, la edad media era de 29 años, mientras que en 2023 ha aumentado a 38 años. Además, se destaca que el 16% de la población tiene más de 65 años, y se ha registrado un aumento en el número de personas mayores de 90 años y mayores de 100 años. Esto plantea desafíos en términos de políticas públicas de salud, educación, cuidados y seguridad social. Es necesario tomar medidas para mantener el estado de bienestar en un contexto de menor población activa.
