Rudy Giuliani y su abogado Robert Costello realizaron un viaje desesperado a la residencia Mar-a-Lago en Florida para pedirle ayuda personalmente a Donald Trump con el pago de sus grandes facturas legales de siete cifras.

Según fuentes, Giuliani y Costello creían que una reunión cara a cara sería la mejor manera de explicarle a Trump por qué necesitaba ayudar económicamente a su exabogado. En dos encuentros, le detallaron a Trump cómo pagar las cuentas de Giuliani iba a beneficiarlo a él también.

Sin embargo, Trump, conocido por ser tacaño con el uso de su dinero, no pareció muy interesado. Aunque accedió verbalmente a ayudar con algunas facturas sin comprometer una suma, solo terminó cubriendo una pequeña parte del pago a un proveedor de datos de Giuliani.

Esto muestra el alto nivel de estrés financiero que estaba viviendo Giuliani en los últimos meses, con múltiples causas legales en su contra. Además, sorprende que Trump no lo ayudara más, ya que una presión económica podría llevar a Giuliani a cooperar con investigaciones en su contra. El viaje de súplica a Florida evidencia la difícil situación por la que pasa el exabogado de Trump.