El lanzamiento de la campaña presidencial de Ron DeSantis resultó un desastre y ahora el gobernador de Florida enfrenta presión para recuperarse rápidamente. DeSantis cometió el error de hacer público su anuncio de forma poco ortodoxa a través de una charla de audio en Twitter en lugar de un evento con votantes, lo cual le dio a sus oponentes una oportunidad de burlarse de él.

DeSantis optó por hacer oficial su candidatura a través de una transmisión de audio en Twitter Spaces en conversación con su anfitrión Elon Musk, dueño multimillonario de la plataforma, en vez de entre votantes. La decisión resultó en lo que debió haber sido el momento más trascendental en su carrera política reducido a la voz impersonal de una transmisión de audio.

La transmisión de audio estuvo plagada de problemas técnicos y demoras, lo que disminuyó la importancia de su histórico anuncio. Incluso cuando comenzó, parecía más una fiesta de admiradores de Elon Musk que una presentación presidencial.

Aliados de Donald Trump, el mayor rival de DeSantis, se burlaron del fracaso del lanzamiento de la campaña de DeSantis. Karoline Leavitt, vocera de un PAC partidario de Trump, dijo que el anuncio muestra que DeSantis «no está listo para el horario de máxima audiencia». La campaña de Biden incluso bromeó que su máquina de recaudación de fondos funcionó a diferencia de la transmisión de DeSantis.

Ahora DeSantis enfrenta la urgencia de cambiar la narrativa para evitar que el fracaso de su anuncio se convierta en una metáfora de su campaña. Si busca derrotar a Trump, que lo dobla en apoyo entre republicanos según una encuesta, DeSantis tendrá que ejecutar una campaña casi perfecta.

En resumen, el lamentable lanzamiento de la candidatura de DeSantis puso énfasis en la necesidad de que el gobernador logre cambiar rápidamente la dinámica y marcar el ritmo si pretende mantenerse en carrera.