El presidente de Ecuador, Guillermo Lasso, decidió hoy disolver la Asamblea Nacional en medio de una creciente disputa con el cuerpo legislativo.

La llamada «muerte cruzada», el mecanismo constitucional utilizado por Lasso, permite al presidente disolver la Asamblea y gobernar mediante decretos de urgencia económica durante un máximo de un año. La medida busca presionar por reformas clave que el gobierno alega son necesarias para reactivar la economía del país.

El detonante inmediato fue un juicio político iniciado ayer contra Lasso en la Asamblea por supuestamente incurrir en el delito de peculado durante su campaña presidencial en 2021. Lasso ha negado las acusaciones y las ha calificado de «maniobras políticas».

Sin embargo, la creciente falta de acuerdos entre el Ejecutivo y Legislativo sobre temas como la reforma tributaria y laboral había aumentado las tensiones, llegando hoy a un punto álgido con la disolución de la Asamblea.

La situación política en Ecuador es ahora incierta, ya que la Constitución no es clara sobre cuándo y cómo se convocarían nuevas elecciones legislativas. Lasso ha dicho que su intención es gobernar durante un año mediante decretos para implementar sus políticas y luego convocar a nuevos comicios, pero la oposición lo acusa de un golpe contra el sistema democrático.