Decenas de migrantes permanecen en campamentos improvisados a un lado del Río Bravo esperando que llegue el 23 de mayo, fecha en que se prevé que expire la orden de salud pública conocida como Título 42, implementada durante la pandemia del Covid-19.

El Título 42 ha permitido a las autoridades estadounidenses rechazar a inmigrantes en la frontera con México bajo el argumento de prevenir la propagación del coronavirus. Pero su fin genera gran incertidumbre entre los migrantes, que temen que se active la ley migratoria regular y sean deportados.

«Estamos esperando el día 23 para cruzar, pero tenemos mucho miedo de que nos deporten otra vez», dijo un emigrante nicaragüense de 27 años que lleva dos meses en un campamento en Ciudad Juárez. Otros migrantes comentaron sobre el aumento de la ansiedad y el estrés, mientras organizaciones de apoyo se apresuran a ofrecer información sobre los derechos y procesos legales.