Un informe de la ONG Oceana confirmó que cientos de barcos, principalmente de bandera china, ingresaron ilegalmente durante los años 2018-2021 a las aguas argentinas para depredar a las especies marítimas, poniendo en peligro la presencia del calamar dientuso. Utilizando datos del Sistema de Identificación Automática (AIS) de Global Fishing Watch (GFW), una firma independiente sin fines de lucro, se detectó que los pesqueros apagaron sus dispositivos de seguimiento durante más de 600.000 horas en total. Los pesqueros “fueron invisibles durante más de 600.000 horas en total”, ocultando su ubicación y “enmascarando comportamientos potencialmente ilegales, como cruzar a las aguas nacionales de Argentina para pescar”
Del total de esta actividad pesquera, el 69% fue realizado por 433 embarcaciones chinas, mientras que solamente 145 navíos argentinos hicieron 9.269 horas de trabajo en el mismo lugar.
Estos resultados demuestran la necesidad de fortalecer los controles para prevenir la pesca ilegal en el mar argentino.
Apagar sus sistemas es un recurso conún de los buques chinos en el mundo. Chile y Perú debieron reforzar su presencia en los mares del pacífico y lo mismo ocurre en las zonas de Galápagos.
«Esta flota viaja por aguas internacionales, pero también busca la forma de ingresar a zonas protegidas», aseguró Milko Schvartzman, especialista en conservación marina que lleva más de una década rastreando a esta ciudad flotante.
“Lo que hace esta flota es ir en la temporada de mayor crecimiento del calamar gigante, que es el calamar más capturado en el planeta, especialmente por este tipo de flotas, flotas furtivas porque no respetan un control. La estrategia de ellos es comenzar a pescar entre mayo y noviembre, que es la temporada más alta de esta especie”, indica Shvartzman.
“Hemos detectado que estos buques vienen desde Perú y se mueven al norte. Le hemos informado a las autoridades correspondientes tanto nacionales como internacionales» afirmó.
