«Si se concreta la extradición, el destino de Assange depende de la posición que tome la CIA»

El periodista islandés y editor jefe de WikiLeaks, Kristinn Hrafnsson, señaló a Télam que «la lucha legal todavía continúa» para impedir que Julian Assange sea extraditado a Estados Unidos, advirtió que si se concreta la extradición el destino del ciberactivista «dependerá de la posición que tome la CIA», a la que consideró detrás de una «venganza» contra el australiano preso en Gran Bretraña, y adelantó que visitará Buenos Aires en el «otoño» del hemisferio norte, probablemente en «septiembre u octubre».

En una entrevista telefónica desde la ciudad de Reykjavik, su lugar de residencia, Hrafnsson dijo que la Argentina «es importante» para la campaña por la liberación de Assange y contó que desde WikiLeaks han estado «trabajando con periodistas locales (argentinos) durante más de diez años», para luego plantear que en la organización conocen y valoran «la posición de algunos de los líderes del país» sobre el caso.

Con esta última frase, aludió a los pronunciamientos de varios dirigentes argentinos contra el traslado judicial de Assange a EEUU, entre ellos un tuit de la vicepresidenta Cristina Kirchner del 18 de junio, en el que la titular del Senado alertó sobre el riesgo de vida que implicaría esa decisión y sobre el «precedente alarmante para todos los y las periodistas del mundo», que serían sometidos a un «disciplinamiento».

Hrafnsson dialogó con Télam en la misma semana en que el equipo de abogados de Assange apeló ante el Tribunal Superior de Londres la decisión de extraditarlo a EEUU, tomada el 17 de junio por la ministra del Interior británica Priti Patel, un proceso que para los letrados del fundador de WikiLeaks incluye dos etapas: una primera presentación referida a «las condiciones de prisión en EEUU» y otra focalizada en «los aspectos políticos de la persecución».

«Esperamos que se le conceda la apelación y luego pasarán algunos meses, pero será la primera vez que un Tribunal de Apelación escuchará todos los argumentos principales, porque las violaciones (de DDHH) en su contra son inmensas. No solo sufrió espionaje de sus comunicaciones, robo de documentos, probablemente irrumpiendo en las oficinas de sus asesores legales en Madrid; también conocemos el complot que la CIA tramaba en 2017 para secuestrarlo o incluso asesinarlo dentro de la embajada ecuatoriana (en Londres)», detalló a esta agencia.

EEUU exige la extradición de Assange para juzgarlo por la publicación desde la plataforma de WikiLeaks de comunicaciones reservadas de las fuerzas armadas de ese país y cables diplomáticos enviados desde las embajadas de Washington en distintos países del mundo, entre ellas la representación en la Argentina, acciones que para la acusación fiscal estadounidense que tramita en el Tribunal del Distrito Este de Virginia deberían ser penadas con una condena de 175 años de cárcel.

En cuanto a la obsesión judicial de EEUU con el fundador de WikiLeaks, Hrafnsoon la atribuyó a «una venganza por las publicaciones que los avergonzaron y que expusieron sus sucios secretos», entre ellos «crímenes de guerra en Irak y Afganistán», y aseguró que Washington «hace todo lo posible, a través de la manipulación y la desinformación, para mantener fuera de la mente del público» las acciones encubiertas de su política de exterior y de defensa.

«Cuando hubo un cambio en Quito y entró (Lenin) Moreno, (Ecuador) dio el paso absolutamente sin precedentes de permitir que un departamento de policía extranjero básicamente ingrese a una embajada soberana (por la representación ecuatoriana en Londres, donde estaba refugiado Assange) para arrestar a alguien. Todo lo que necesitó fue que el (entonces) vicepresidente (estadounidense Mike) Pence hiciera una visita un par de veces, ayudando a asegurar una asistencia financiera a través del FMI y el Banco Mundial», cuestionó el editor en jefe de WikiLeaks.