Milei, Bussi y Granata, el peligroso cóctel que pone en peligro la verdadera libertad

Violencia, autoritarismo y transfobia son tres características que reúnen sumados el mediático economista Javier Milei, Ricardo Bussi, cercano a Manzur e hijo del represor Antonio Bussi y la ex Gran Hermano Famosos y actual senadora provincial, Amalia Granata.

Javier Milei apareció en escena como un personaje interesante en algunas de sus opiniones sobre política económica, que si bien no eran nada nuevo, en cierta forma desnudaban parte de la realidad económica del país. Por sobre todas las cosas, antes que economista o vocero de la verdad, Milei fue desde el primer día, un personaje que por su forma “graciosa, agresiva y descalificadora” más su trabajado look de superhéroe oscuro, un invitado ideal para los programas políticos-chimenteros de TV.

Ante todo, Milei era útil a los programas de TV y fue sacando provecho inteligentemente de ello para terminar pasando de caricatura a candidato real.

Lo más extraño de Milei es que llama a su espacio La Libertad Avanza, pero suele “cancelar” la voz de aquellos que dicen algo que no comparte, ataca con agravios o insultos a periodistas (hombres o mujeres) y odia a lo que llama Casta Política. Pero Milei ya confirmó que fue asesor de Antonio Bussi y hace política siendo empleado del empresario Eduardo Eunekian (entre sus muchas empresas y negocios está Aeropuertos 2000, que concentra el manejo de los servicios de Ezeiza y Aeroparque).

El mediático economista suele responder a las críticas por la distancia entre su discurso y la realidad con afirmaciones falsas, como la dada al legislador del Frente de Todos, Leandro Santoro, cuando éste le recordó su empleo en una empresa que recibe contratos de la administración pública: “Aun cuando tengas una concesión del Estado (a cambio de inversiones), te cuento que si no te acompaña la demanda quebrás”, dijo Milei. Esa es una afirmación falsa, porque el consumidor, justamente por tratarse de un monopolio o única opción, no puede prescindir del servicio, aunque sea malo o caro.

Milei se acercó en los últimos días a Ricardo Bussi, quien fue acusado de tener unos 80 empleados cuando era concejal y ahora como diputado provincial unas mil personas rentadas a su servicio (más casta política que eso no existe). Bussi es un hombre que no es contrario a los pensamientos de su padre y suele armar listas para competir con su gente en Juntos por el Cambio siendo afín al gobierno nacional. Bussi es un caso extremo de casta política que en la teoría, Milei desprecia.

Ricardo Bussi fue denunciado por violencia, abuso sexual y usurpación de identidad. Su denunciante, una mujer tucumana, recibe constantes amenazas de uniformados y hasta recibió un mensaje de un comisario (Ramón Alfredo Ardiles) en el que le advierte que “puede aparecer ahogada si no la corta con las denuncias”.

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Ricardo Bussi es un aliado incondicional el kirchnerismo para los ojos de sus co-provincianos, pero podría ser referente de Milei y al mismo tiempo trabajar en alianza con el polémico Germán Alfaro, quien podría encabezar la fórmula a gobernador por Juntos por el Cambio. Es un “tres en uno” afirman en el mundillo político de Tucumán sobre los brazos extendidos por Bussi hacia todas las opciones políticas al mismo tiempo (Kirchnerista, Libertario y Juntos por el Cambio).

La novedad más reciente sobre acercamientos a Milei es el de Amalia Granata. Granata suele expresar conceptos muy duros sobre temas que tienen que ver con las libertades. 

Una de las últimas declaraciones de Granata fue su disconformidad con las leyes que ayudan a personas trans a recibir un crédito para vivienda o a acceder a empleos. Sin importar la opinión sobre la aceptación o no de las decisiones de otras personas sobre su identidad sexual, absolutamente nadie puede negar que el acceso a un empleo para una persona trans es algo prácticamente inalcanzable. No se mide ni su capacidad ni se puede comparar a la igualdad de oportunidades que reclaman las mujeres sobre los hombres. Las personas trans son rechazadas en el 90% de los casos pura y exclusivamente por su condición sexual.

La sumatoria de personalidades entre Milei, Bussi y Granata, sin dudas, formarían un poder oscuro que sin dudarlo avasallaría derechos y libertades en pos de una forma de pensar respaldada por una minoría.

Un Gobierno con Milei y Granata, sin ninguna dudas, se consolidaría como un poder autoritario y de cancelación. Cancelar, discriminar, agredir para lograr la libertad, es una forma contradictoria entre el objetivo y la forma de alcanzarlo.