El estado de Virginia elige gobernador en apretadas elecciones cruciales para Biden

Electores del estado de Virginia votaban este martes para elegir a su gobernador en unos comicios muy reñidos considerados una gran prueba para la agenda de gobierno del presidente estadounidense, Joe Biden.

Los comicios en Virginia serán los más seguidos en una jornada electoral, que también incluye la elección del gobernador de Nueva Jersey y de los alcaldes de Nueva York, Boston, Miami y Nueva Orleáns, entre otras 40 ciudades de Estados Unidos.

En Ohio, además, votantes definirán dos escaños de la Cámara de Representantes en sendas elecciones para reemplazar a dos congresistas, uno republicano y otra demócrata, que renunciaron a sus bancas este año.

Indicador de la salud de los partidos para las legislativas de mitad de mandato del año próximo, la carrera en Virginia entre el antiguo gobernador demócrata Terry McAuliffe y el magnate republicano Glenn Youngkin se estrechó en las últimas semanas.

Las mesas en Virginia abrieron a las 6 y cerrarán a las 19 (las 20 en Argentina).

«El resultado de esta carrera dependerá de la participación», dijo McAuliffe en un correo enviado el pasado lunes a última hora a sus votantes.

«Los republicanos están enfervorizados para escoger a su tipo y ahora, con Donald Trump animando a su base de extremistas de extrema derecha en la víspera de las elecciones, Glenn Youngkin sabe seguro que tendrá un fuerte resultado mañana», añadió.

Posibles escenarios

Una victoria de McAuliffe reavivaría las aspiraciones de los demócratas en Washington de impulsar los paquetes de bienestar social e infraestructura, pilares de la estrategia de Biden para transformar la economía.

Por contra, los moderados del partido verían una derrota en Virginia como una advertencia del electorado para suavizar el histórico plan de gasto del presidente, que el mandatario ya tuvo que recortar de 3 billones de dólares a 1,75 billones.

En el bando republicano, una derrota de Youngkin podría hacer replantear la fidelidad hasta ahora indiscutible al expresidente Trump, que perdió Virginia por 10 puntos al ser derrotado por Biden en las elecciones de noviembre de 2020.

En su intento para volver a la oficina que ocupaba hace cuatro años, McAuliffe debe imponerse a la habitual tendencia del partido presidencial de encajar derrotas durante el primer mandato.

Youngkin ha hecho un ejercicio de equilibrismo entre su lealtad al expresidente y a sus falsas proclamas de fraude en las elecciones presidenciales, pero tratando de marcar distancia para centrarse en cuestiones de la «guerra cultural» como el aborto, las mascarillas obligatorias o la enseñanza de la historia racial de Estados Unidos.

«Es un momento para que el pueblo de Virginia haga retroceder esta agenda izquierdista, liberal y progresista», dijo este antiguo banquero de inversión de 54 años en un acto anoche en Richmond, capital de Virginia, informó la agencia de noticias AFP.

Trump no ha aparecido personalmente en campaña, aunque el pasado lunes lanzó un ataque incendiario contra McAuliffe.

En cambio, el demócrata se vio respaldado por figuras del partido como el presidente Biden y la primera dama Jill Biden, o el expresidente Barack Obama.

El demócrata de 64 años disponía de una ventaja de siete puntos que se ha ido estrechando y, según la web de análisis político FiveThirtyEight, ahora es Youngkin quien lidera por un punto.

Si los sondeos son acertados, los expertos creen que puede llevar días proclamar un ganador.

También el martes, Nueva York, Boston, Miami y Nueva Orleáns, entre otras 40 ciudades de Estados Unidos, elegirán a sus alcaldes, mientras que el estado de Nueva Jersey votará a su gobernador, en elecciones en las que no se esperan muchas sorpresas.

De los que estarán en juego el próximo miércoles, el cargo de alcalde neoyorquino es el más importante, al punto que hay quienes lo consideran el segundo cargo nacional detrás del presidente.

Todos los medios dan por seguro un triunfo del demócrata Eric Adams, que busca reemplazar a su compañero de partido Bill De Blasio, que en enero cumplirá ocho años en el cargo.

Adams, respaldado por las principales figuras demócratas, parece encaminado a cumplir el camino que casi todos sueñan: niño afroamericano pobre que fue policía antes de dedicarse a la política, senador en Nueva York, y presidente del distrito de Brooklyn, antes de intentar el gran salto.

El candidato muestra su pasado como agente de seguridad como carta para trabajar las cuestiones de seguridad en una ciudad que aumentó sus niveles de violencia armada.