La ministra de Seguridad dijo ayer que esa herramienta podía ser utilizada para «medir el humor social», y ante la repercusión que tuvo reconoció que «esa no fue la mejor frase» que podría haber utilizado.
La ministra de Seguridad, Sabina Frederic, aclaró hoy que la herramienta del ciberpatrullaje utilizada por las fuerzas de seguridad, en el marco del aislamiento social, preventivo y obligatorio por el coronavirus, «previene delitos y es un monitoreo sobre lo público», pero aclaró que «en ningún caso, se hace indagación sobre las personas».
Al hablar esta mañana con FM Futurock, la funcionaria reconoció que «no fue la mejor frase» cuando aludió al ciberpatrullaje como un instrumento para «medir el humor social», al hablar esta semana por videoconferencia ante la Comisión de Seguridad Interior de la Cámara de Diputados, lo que generó cuestionamientos desde la oposición.
«El objetivo de hacer una supervisión de las redes es identificar la posible comisión de delitos, y en caso de que los identifiquemos dar intervención a la justicia», precisó Frederic.
Transparencia Internacional se manifestó contra el ciberpatrullaje dispuesto por el Gobierno: “Es un avance sobre la libertad de expresión”
La presidenta del organismo anticorrupción, Delia Ferreira, cuestionó la medida anunciada por la ministra de Seguridad, Sabina Frederic, para detectar “el humor social”. “Un avance semejante sobre la libertad individual únicamente (debería ser) con una autorización del Congreso, y aun así, sería inconstitucional”, señaló
El ciberpatrullaje, una herramienta de las dictaduras que alimenta la paranoia colectiva
Así lo afirmó Solvana Giudicci. Agregó: La ministra sabe, como antropóloga social, que la cuarentena hace mutar el debate público de los espacios de siempre, la escuela, el trabajo, las reuniones sociales al espacio virtual, y que por lo tanto es necesario que las libertades individuales sean respetadas allí de igual forma que en una protesta individual, o en una manifestación multitudinaria en las calles.
Instagram, Facebook, WhatsApp, Zoom o Skype se han convertido en el ámbito cotidiano de los ciudadanos, tanto para los que asoman a los balcones a expresarse con aplausos o cacerolazos como para los que casi diariamente acudían al obelisco a reclamar o manifestarse. En las redes se expresan las opiniones, las ideas y también los disensos.
Ejemplos de ciberpatrullaje tenemos muchos, y siempre provienen de dictaduras. Venezuela en el 2017 sancionó la Ley contra el Odio y se crearon patrullas de ciudadanos, los “colectivos chavistas”, que vigilan y denuncian a quienes se expresan en las redes para perseguirlos y encarcelarlos. China con su extensa historia de censura de internet, recientemente persiguió y censuró al médico que denunció la existencia del Coronavirus, el Dr. Chen Qiushi, cuando este informó en Weibo -la red social más usada- sobre las primeras muertes causadas por la enfermedad. Esa censura temprana fue el hecho que tal vez tuvo la mayor responsabilidad en la propagación del virus. Si las ciberpatrullas del régimen chino no hubieran sido tan tristemente eficientes, la historia de la epidemia hubiera sido otra.
