Alberto Fernández dispuso un aumento menor al que correspondía por ley y elimina la previsibilidad para los abuelos en materia de ingresos. Su discurso dice lo contrario.

Uno de los principales focos durante la campaña presidencial fue el aumento y la recomposición del poder adquisitivo de los jubilados y pensionados, tal es así que el presidente electo Alberto Fernández prometió aumentar en un 20% las jubilaciones el 10 de diciembre, día de su asunción.

Alberto Fernández explicó que «derogó» aquella fórmula de aumento en las jubilaciones de Mauricio Macri, porque «era una fórmula, en términos fiscales, de una gran irresponsabilidad» y remarcó que su vocación es «trabajar fiscalmente con seriedad» pero «sin olvidarnos de la obligación» del Estado frente a los adultos mayores.

En definitiva, Fernández afirma que el aumento otorgado (entre real + un monto fijo definido discrecionalmente) es mayor al de la fórmula de Macri, pero mucho menor al prometido para el 10 de diciembre, que era del 20%.